El Hotel

Sisto Riario Sforza

La historia

Sisto Riario Sforza

La historiaSisto Riario, descendiente de una antigua familia aristocrática, nació el 5 de diciembre de 1810 en Nápoles. Su padre, el duque Giovanni, era orgulloso de la historia familiar que se remontaba tanto a una familia noble de origen gótico y normando como a los Sforza de Milano.Su madre Maria Gaetana procedía de la dinastía Cattaneo di Sannicandro, que tenía sus orígenes en Génova.A la edad de apenas 15 años, Sisto ya vestía el traje clerical y presentó una solicitud de ser admitido en la Congregación de las Misiones Apostólicas, para prepararse para el oficio del sacerdote. En febrero del 1825 recibió el permiso de cortarse la tonsura; el cardenal Luigi Ruffo le concedió las órdenes menores. En el año 1828, el Papa Leone XII le designó abad de S. Paolo di Albano, una abadía auspiciada por la sede papal.Más tarde, Sisto Riario se trasladó a Roma en donde seguía los estudios clericales bajo la vigilancia de su tío, el cardenal Tommaso Riario. El 15 de septiembre de 1833 el arzobispo cardenal Filippo Giudice-Caracciolo le consagró en Nápoles como sacerdote. Después, Sisto Riario volvió a Roma y obtuvo ahí los títulos universitarios en Jurisprudencia y Teología.El Papa Gregorio XVI le encomendaba misiones apostólicas delicadas, nombrándole además a su secretario privado. Sforza era canónigo de la Basílica del Vaticano y vicario de la Colegiata de S. María en la Via Lata, dedicándose en esta función a una forma muy especial de apostolado, en medio de diplomáticos y aristócratas.Gracias a sus habilidades intelectuales y mentales extraordinarias, Sforza obtuvo el obispado ya a la edad de 34 años: el cardenal Mario Mattei le consagró el 25 de mayo de 1845 como obispo, y el 21 de junio del mismo año le fue encomendado la dirección de la sede episcopal de Aversa, cerca de Nápoles. Pero ahí sólo permaneció durante seis meses, antes de que fuera designado arzobispo de su ciudad natal Nápoles. El 8 de diciembre de 1845 Sforza tomó posesión en la diócesis y obtuvo el 19 de enero de 1846 el cardenalato que correspondía al arzobispo de la capital del Reino de las Dos Sicilias.El obispado de Sforza sucedía en un contexto histórico de cambios políticos profundos y de revoluciones, que ponían sobre todo la conciencia fuertemente a prueba. Desde la historiografía liberal se atacaba a Sforza como ayudante o incluso como luchador de la reacción, pero se demostraba que acusaciones de este tipo eran injustificadas y falsas.En los años siguientes, Sisto Riario Sforza se demostraba cada vez más como un eclesiástico, meramente interesado en la salvación y los intereses fundamentales de la Iglesia; se le consideraba siendo "demasiado sacerdote como para ser político". En plena época del Resurgimiento italiano, Sforza redactaba pastorales, uno de ellos el 8 de febrero de 1848, en el que se posicionaba clara- y valientemente, tan solo pocos días antes de la proclamación del Estatuto por parte del papa Pio IX. El pontífice Pio IX, obligado por la revolución iniciada desde Roma a buscar refugio en Gaeta, fue acogido por Sforza en el Reino de Nápoles, y durante 18 meses Sforza hacía en los domicilios reales de Portici y Nápoles de consolador personal del Papa.Sforza se negaba a reconocer el nuevo régimen, que tuvo su origen el 7 de septiembre de 1860 con la entrada de Garibaldi en Roma y la anexión del Reino de las Dos Sicilias al Piamonte, dando a la vez comienzo a su exilio, al que fue condenado el 22 de septiembre. Sforza se embarcó en Nápoles, llegó primero a Génova y desde ahí a Marsella, siendo durante unos días huésped del arzobispo de ahí, para poder alojarse luego en casa de unos parientes en Hyères. Desde Marsella se dirigió a Roma y volvió el 30 de noviembre a Nápoles, pero ya el 31 de julio de 1861 se veía forzosamente trasladado de allí.Finalmente, Sforza tenía que ejercer su oficio de hombre de la Iglesia hasta el 6 de diciembre de 1866, cuando terminó su exilio, desde Roma y Terracina. Durante este tiempo organizaba una verdadera red de publicaciones que se divulgaban con regularidad y que contradecían con la prensa anticlerical y liberal. El clero de Nápoles se convertía así en la vanguardia de este grado del apostolado. En este contexto, Sforza ordenaba a los nuevos sacerdotes que todavía estaban esperando su consagración, viajar a Roma para que pudiera conocerles personalmente.Sforza se veía atacado por todas partes, no solo por los que sentían hostilidad hacia la Iglesia sino tenía que afrontar también un cisma y la apostasía de dos obispos y de varios prelados. Además, tenía que enfrentarse a las ofensivas injustificadas de la combativa monja Enrichetta Caracciolo, de la familia del príncipe de Forino, que después de haber salido del convento, encargó imprimir un libro de contenido alborotador con el título "Los misterios del monasterio napolitano".Desde el año 1849, Sisto Riario Sforza se ocupaba de la planificación de un seminario central para monaguillos y sacerdotes de las provincias del reino, que se inauguró poco después bajo el nombre Ospizio di Mari" y que integraba una residencia para sacerdotes retirados.Durante los 33 años del episcopado de Sforza, Nápoles vivía tres erupciones del Vesuvio y fue afectado por cuatro epidemias de cólera. El arzobispo se demostraba en estas circunstancias como un verdadero héroe y luchador por el amor cristiano al prójimo, cuidando a las víctimas de las chabolas y repartiendo prácticamente todos sus bienes. Aparte de eso se endeudaba con el barón Rothschild por un importe de unos 12.000 ducados, cuya devolución renunció Rothschild finalmente, debido a la admiración que sentía por el hombre de la Iglesia. Durante la erupción del Vesuvio de 1861, el arzobispo Sforza puso el palacio arzobispal Torre del Greco a disposición de los que tenían que huir de sus casas.Desde que el episcopado napolitano le entregó el 2 de febrero de 1862 una estola que pertenecía antiguamente a San Borromeo, obispo de Milano, Sforza tenía permiso de llamarse "Borromeo resucitado".Sforza participó en el primer concilio ecuménico del Vaticano, pronunciándose en su función de digno representante supremo del episcopado del sur italiano en contra de la proclamación del dogma de la infalibilidad del Papa.Renovaba el gran arzobispado, aumentando el número de parroquias, creando nuevas instituciones y órdenes religiosas, y apoyando las diferentes instituciones benéficas tanto de manera material como espiritual. En la víspera del segundo concilio provincial de su mandato, Sisto Riario Sforza fue afectado por una grave enfermedad que causó apenas un mes después, el 29 de septiembre de 1877, su muerte.Su sepelio fue una memorable apoteosis a la que asistieron creyentes, el clero y autoridades laicos. Los restos mortales del importante arzobispo se enterraron primero en el cementerio de S. Maria del Pianto en Nápoles, y en el 1927 fueron finalmente transportados a la capilla del santo crucifijo de la iglesia Chiesa dei Santissimi Apostoli.Bajo Sisto Riario Sforza la iglesia napolitana vivía la época más gloriosa de su movida historia. La tristeza después del fallecimiento del arzobispo era enorme, Pio IX hablaba de la "pérdida de su mano derecha". El Papa Leo XIII por su parte opinó que seguramente no hubiera sido elegido Papa si Sisto Riario Sforza hubiera seguido vivo.

















Guestbook